lunes, 17 de diciembre de 2007

PERFIL DE LA CARRERA DE PSICOLOGIA EN LA UNAP

La Universidad Arturo Prat decidió lanzar la carrera de psicología el año 2005. Basada en un programa bien elaborado, sin improvisaciones, y con una clara visión de futuro, la nueva carrera promete no solamente formar psicólogos de excelencia, sino contribuir en forma pionera y permanente al mejoramiento de la salud mental en la ciudad, entre otras cosas.
En efecto, nuestro país presenta una elevada prevalencia de enfermedades mentales. Alrededor de un treinta y seis por ciento de los chilenos -de todas las edades-, sufre o ha sufrido un trastorno psicológico, y posiblemente en Iqq. esta cifra es bastante mayor aún. De modo que el hecho de que una Universidad estatal, del Consejo de Rectores, se haya preocupado del tema, muestra la estrecha relación e interdependencia de esa casa de estudios con la realidad que se vive en la ciudad.
De este modo, la creación de la carrera de psicología también contribuye al Plan Nacional de Salud Mental presentado el año dos mil por el Gobierno, que consiste en lograr que las personas, las familias y las comunidades, alcancen y mantengan la mayor capacidad posible para interactuar entre si y con el medio ambiente, promuevan su propio bienestar y desarrollo, así como el uso óptimo de sus potencialidades psicológicas, cognitivas y afectivas.
El paradigma que sustenta a esta nueva carrera se basa en considerar al hombre como un ser psico-bio-sociocultural. Este enfoque es holístico, amplio, y nos muestra que las alteraciones psicológicas están ligadas a una serie de factores de la realidad. Es decir, el hombre no es un sujeto aislado, no es “pura mente” (ni puro cuerpo por cierto), sino que tiene un organismo, se desenvuelve en un grupo social, y está inmerso en una cultura y época determinada. Por tanto, para comprender al ser humano, incluso a un ser humano en particular, se deben tener presente todos esos elementos.
Como se desprende de lo anterior, la psicología moderna no está centrada solamente en “curar neurosis”, sino además en promover en general el desarrollo del potencial humano, a nivel personal y comunitario. En este sentido, la circunstancia de que la carrera de psicología de la Unap haya nacido bajo el alero del departamento de ciencias sociales, departamento que cuenta con una vasta trayectoria en desarrollo humano e investigación, garantiza un buen equilibrio en la formación de los futuros psicólogos, en cuanto a integrar los aspectos sociales y culturales –por una parte-, y los aspectos clínicos por otra parte.
Importante es destacar también que, como parte de la formación de los futuros psicólogos que egresen de la UNAP, se ha puesto énfasis en algunos objetivos transversales que promuevan la dimensión humana. Así, es parte integrante en la formación de los alumnos el que desarrollen una sólida formación ética. Junto a esto, se espera desarrollar también en el alumno capacidades de autoanálisis, de empatía, autocrítica y juicio social, que favorezcan el perfeccionamiento y la autorrealización personal. Y por último, desarrollar en ellos la capacidad de ser proactivos, emprendedores, altamente creativos y capaces de tomar grandes desafíos, que es lo que nuestra ciudad necesita.
Los dados están tirados. La Universidad ha hecho su apuesta. Ha comprometido grandes recursos, un conjunto de profesores de excelencia -todos con postítulos-, con gran compromiso y permanencia en la casa de estudios, y el resultado promete ser excelente, como lo ha sido ya en Derecho y en Enfermería, por nombrar solamente dos carreras.

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